De Juan Palomos y otras formas de autosustento

Visto lo visto, y por cómo están yendo las cosas, me voy a reír un buen rato el día que nos digan a todos “Vale, ya se ha terminado la crisis, a partir de ahora esto es lo que hay: precariedad, sueldos mínimos, trabajo para unos pocos privilegiados,…”. Muchos se despertarán tarde y les pillará en gayumbos; otros le habrán visto las orejas al lobo a tiempo y habrán sabido redirigirse hacia el (cada vez más relativo) éxito; otro los habremos intentado y nos quedaremos a las puertas. Habrá de todo.

Porque si queréis el Tito Metrópolis os resume el pastel en una frase: El mundo ya no existe tal y como lo conocíamos. Toma frase lapidaria. Todos estos estadistas, politicuchos y economistas del tres al cuarto que salen en las Mañanas de La Primera y dicen cosas como “la crisis se acabará en el 2015… No, en el 2014… No, bueno, si eso ya pasado mañana no, el otro”, mentira. Quitaos esa idea de volver atrás, a los buenos tiempos del estado del bienestar, del trabajo para todos y el sueldo asegurado a final de mes. Concentraos en responder a una sencilla pregunta: “¿Qué puedo ofrecer al mundo?”. Y de ahí p’alante que es gerundio.

Un amigo y yo siempre hablamos del autoempleo como el nuevo camino laboral. Al inicio de la “crisis” la idea era buscar trabajo como un loco a la espera de que alguna empresa te llamara y conseguir la quimera del contrato fijo (dicen los más ancianos que una vez vieron uno). Ahora ese objetivo ha mutado en ofrecer tus servicios a los clientes (francés 20; completo 50, chato) a la espera de ir cazando un poco de aquí y otro de allí para reunir lo justo a final de mes para pagar los autónomos el alquiler, una barra de pan y media docena de cuajadas de marca blanca.

Ahí está la clave: se acabó el sentarse detrás de una mesa picando datos y esperando al día 30 para recibir la nómina (y ver cómo desaparece el día 1 con las facturas). Seamos emprendedores, busquémonos el sustento, pongamos el culo en movimiento y la mente a trabajar y ofrezcamos al mundo nuestros servicios como empresarios. Basta de pedir limosna a base de currículums que acaban en la basura. No nos ofrecen un trabajo: solicitan nuestros servicios. Ya no trabajamos a cambio de un sueldo: nos piden soluciones y nos pagan por ello.

Chimpón.

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Una respuesta a De Juan Palomos y otras formas de autosustento

  1. Iet@ dijo:

    Palante no?…hay que tener ingenio y valor…y tu lo tienes!

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